JUEGO PATOLÓGICO

Aunque existen fundamentalmente dos tipos de adicción al juego, el gaming y el gambling , en las presentes líneas veremos este último, un tipo de juego caracterizado por apuestas. Dentro del gambling, me voy a focalizar en las máquinas traga perras.

TIPOS DE JUGADORES

Antes de entrar en materia, se hace necesario exponer brevemente los tres tipos de jugadores que pueden existir:

  • Jugador Social: juega por el mero hecho de entretenerse o para establecer relaciones con otras personas. Este jugador tiene un control total sobre su conducta de juego y no se deja arrastrar por impulsos y ganancias, pudiendo abandonar la partida cuando considera oportuno. Podemos encontrar su análogo en los bebedores sociales.
  • Jugador Problema: juega de forma mucho más frecuente que el anterior y con una cantidad de dinero mayor. Empiezan a aparecer numerosos problemas en la vida de la persona ya que a penas tiene control sobre el impulso de jugar. Son considerados jugadores de alto riesgo.
  • Jugador Patológico: jugador con una gran dependencia emocional del juego. Gastan grandes cantidades de dinero y tiempo en las apuestas, quedando envueltos en numerosas deudas comprometiendo a la unidad familiar. Este tipo de jugador sucumbe por completo a los impulsos de juego.

CARACTERÍSTICAS DEL JUGADOR PATOLÓGICO

La adicción al juego es una de las llamadas adicciones conductuales y se caracteriza por una falta de control con respecto al juego y por una gran dependencia del mismo. Lo que ocurre es que de manera crónica, la persona es incapaz de resistir los impulsos de jugar, dando esto lugar a conductas que interfieren de forma negativa en su vida familiar, social y laboral. La persona tiene la necesidad de apostar cada vez más cantidades de dinero para lograr la excitación que desea. Si intenta reducir o interrumpir el juego, se encontrará nervioso y muy irritable. Las apuestas se convierten casi exclusivamente en el centro de su interés y como en todas las adicciones, realiza esfuerzos sin éxito para controlar, reducir o abandonar la conducta de juego. Ante las pérdidas económicas, volverá a jugar para tratar de recuperar el dinero perdido, generando así más pérdidas. Hacen uso de la mentira y pueden recurrir a los demás para que carguen temporalmente con sus deudas. Descuidan oportunidades laborales y pierden muchas relaciones interpersonales. Es frecuente que presenten adicción al alcohol, depresión, ansiedad y trastornos de personalidad asociados como el límite o el antisocial.

¿QUÉ MANTIENE EL JUEGO PATOLÓGICO?

  • Reforzadores Positivos: incrementan la probabilidad de ejecución de una conducta al tener un valor positivo para la persona. Por ejemplo los primeros premios que incitan a seguir jugando o el hecho de alcanzar la excitación que busca la persona.
  • Reforzadores Negativos: funcionan como los positivos, pero en este caso la persona se libera de algo que le resulta desagradable. Por ejemplo conseguir aliviar la ansiedad o la tensión.
  • Estímulos Asociados: auditivos (sonidos de la máquina, de las monedas, etc.) y visuales (luces de la máquina).
  • Distorsiones del pensamiento: uno de los procesos más importantes que se dan en el mantenimiento del juego patológico. Resultan útiles para reducir la incertidumbre a cerca de los resultados del juego. Una de las más frecuentes es la ilusión de control, en la que la persona tiene la creencia de que el azar no controla el juego, sino que es ella misma la que tiene las estrategias para ganar. Otra de las más frecuentes es la predicción de los resultados, , donde cree que puede predecir los resultados alegando haber estudiado algún patrón del juego. A parte de estas dos distorsiones podemos encontrar también el azar como proceso correctivo, donde la persona tiene la creencia de que la probabilidad de que ocurra algo en el futuro, aumenta cuando más haya ocurrido en el pasado su contrario; perder por poco, donde piensa que se ha quedado a las puertas de ganar el premio; el heurístico de representatividad, en el que la persona cree que entre una jugada y las demás existe cierta relación y que no son independientes, pensando que lo obtenido en las jugadas previas determina el resultado posterior (“está al caer”); la correlación ilusoria, donde se establece una relación entre algo y el hecho de ganar, como puede ser el jugar siempre con la misma pulsera azul; y la fijación en las frecuencias absolutas, donde sólo se tienen en cuenta las ganancias. Cabe destacar que estas distorsiones son automáticas.

REFERENCIAS

American Psychiatric Association (APA): Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM 5 (2014). Editorial médica Panamericana.

Munilla, E. (2016) Clínica I. Madrid: Estrella Munilla (Academia PIR).

Fernández-Montalvo, J. y López-Goñi, J.J. (2018). Adicciones Conductuales: Características y vías de intervención. Consejo General de Psicología de España.

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