IRA ¿CÓMO LA GESTIONO?

¿Alguna vez has estado tan cabreado que has llegado a perder el control y has llevado a cabo acciones perjudiciales para ti mismo y para los demás? ¿Te has llegado a sentir culpable de dichas acciones después? Estamos hablando de la ira.

La ira es una emoción de carácter intenso con la que damos rienda suelta a nuestro cabreo. Podemos desgranar 3 componentes en dicha emocion:

  1. Fisiológico: incrementa nuestra tasa cardíaca, nuestra respiración, la liberación de adrenalina y noradrenalina y se dispara nuestro flujo sanguíneo hacia las extremidades para que podamos reaccionar (escapar/huir).
  2. Cognitivo: hace referencia a mis pensamientos, a cómo yo interpreto una situación. Puedo interpretarla como una amenaza, como un ataque contra mi mismo, como un signo de debilidad, como injusta o provocación entre otras cosas. Al final es el componente que va a determinar el cómo finalmente reaccionemos a una situación. Es el motor de nuestras emociones.
  3. Conductual: este componente se refiere a mi actuación en la situación, resultado de la gestión que yo hago de mi emoción.

Cuando experimentamos ira, no podemos pensar y por lo tanto no sopesaremos las consecuencias de nuestros actos. En palabras de Daniel Goleman, sufrimos un secuestro emocional y esto tiene lugar porque la información de una situación pasa directamente del tálamo a nuestra amigdala (sede de la emoción) sin pasar por un sistema de filtrado de respuestas como es la corteza prefrontal de nuestro cerebro. Al final, la amigdala emite descargas en frecuencias sumativas, haciendo que el enfado cada vez sea mayor. La consecuencia de la ira es la culpa y el resentimiento por la forma en la que hemos actuado.

¿Qué puede desencadenar la ira? La frustración, una discusión en la que se enfrentan dos posturas o una baja autoestima ante la cual yo me defiendo.

¿CÓMO PUEDO GESTIONAR LA IRA?

En primer lugar debemos de identificar las situaciones que a mí me generan la respuesta de ira. Una vez identificada tomaremos conciencia de nuestros pensamientos, aquellos que tengo en dicha situación. Cuando tomemos conciencia de nuestros pensamientos, deberemos de enfriarnos. Para ello nos retiramos de la situación sin responder. Por último, escribiremos los pensamientos que hemos tenido en la situación para después cuestionarlos. Se trata de considerar nuestros pensamientos como meras hipótesis y no hechos irrefutables para buscarles una interpretación alternativa y así poder responder de otra manera, sin dejarnos llevar por la ira.

REFERENCIAS

Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona. Kairós.

Martínez, J.M. y Verdejo, A. (2014). Drogodependientes con Trastorno de Personalidad. Guía de intervenciones psicológicas. Bilbao .Desclée de Brouwer.

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